Gitman & Zutter (2012) explican:
Las finanzas nos dicen que la meta primordial de los administradores es maximizar la riqueza
de los dueños de la empresa: los accionistas (...). Un error común es que cuando las empresas
se esfuerzan por hacer felices a los accionistas, lo hacen a expensas de otros participantes
empresariales, como los clientes, empleados o proveedores. Esta línea de pensamiento
ignora el hecho de que en la mayoría de los casos, para enriquecer a los accionistas, los
administradores deben primero satisfacer las demandas de esos otros grupos de interés.
Recuerde que los dividendos que reciben los accionistas en última instancia provienen de
las utilidades de la empresa. No es posible que una compañía pueda enriquecer a sus accionistas
si sus clientes están descontentos con sus productos, sus empleados están buscando
trabajo en otras empresas, o sus proveedores se resisten a suministrar materias primas; una
compañía así probablemente tendrá menos utilidades en el largo plazo que una organización
que administra mejor sus relaciones con estos participantes empresariales.
Por lo tanto, sostenemos que la meta de la empresa, y también la de los administradores,
debe ser maximizar la riqueza de los propietarios para quienes se trabaja,
o lo que es lo mismo, maximizar el precio de las acciones. Esta meta se traduce
en una sencilla regla de decisión para los administradores: tan solo emprenda actividades
que incrementen el precio de las acciones. Si bien esta meta parece sencilla, su
implementación no siempre es fácil. Para determinar si una operación particular
aumentará o disminuirá el precio de las acciones de la empresa, los administradores
tienen que evaluar el rendimiento (flujo neto de entrada de efectivo contra flujo de
salida) de la operación y el riesgo asociado que puede existir.(p.9)
Fuente:
GITMAN, LAWRENCE J. y ZUTTER, CHAD J, ;Principios de administración financiera
Decimosegunda edición
PEARSON EDUCACIÓN, México, 2012